Claves sobre el mercado de impresoras de tarjetas de segunda mano

Publicado el: 18/09/17 9:28

Impresora-tarjetas

El mercado de las impresoras de tarjetas segunda mano

El mercado de impresoras PVC de segunda mano tiene sus ventajas e inconvenientes, que conviene conocer antes de plantear la posibilidad de adquirir un producto. Dado su elevado precio, un trato con escasas garantías puede esconder un fraude, suponiendo pérdidas importantes para el cliente, que renuncia a sus derechos al tratarse de un acuerdo entre particulares

El mercado de internet ha abierto la puerta para poder reemplazar o vender las esa impresora de tarjetas que ya no utilizas por la razón que se. Sin embargo, en productos tan delicados como las impresoras en PVC, conviene tener muy presentes las ventajas e inconvenientes que se pueden presentar.

¿Existe realmente un mercado de impresoras PVC de segunda mano?

Si se realiza una búsqueda rápida por la red, podrá comprobarse que es prácticamente imposible localizar páginas fiables donde adquirir este tipo de equipos cuando ya han sido usados, desde anuncios que simulan vender el aparato pero venden la impesión de tarjetas en PVC hasta impresoras PVC de gamas muy altas a precios sospechosamente bajos. Muchos de los reclamos conducen a sitios especializados en impresión de tarjetas blancas en los que, realmente, no se comercializa el aparato.

Así las cosas, parece que los intercambios de este tipo se reducen al ámbito privado. Son los propios usuarios los que adquieren impresoras PVC para, con el paso del tiempo, deshacerse de ellas si no les dan el uso suficiente, o si estas no cumplen sus expectativas o necesidades actuales. Con todo, es muy importante tener en cuenta que, al no tratarse de una venta que genere un recibo o que parta de una empresa, las garantías se reducen de forma drástica. Por ello, aunque sí existe un mercado de impresoras PVC de segunda mano, carece de la regulación suficiente como para poder considerarlo seguro o estable.

Esto tiene importancia no solo de cara a una hipotética venta en el caso de que se disponga de una impresora que ya no se utiliza, sino que afecta a la compra. Dar salida a un aparato tan específico puede resultar complicado en un clima de venta que genera poca confianza y que, además, depende de sitios web de terceros para poder crear anuncios.

La principal ventaja radica en el ahorro

Como sucede con cualquier producto que se adquiere en el mercado de segunda mano, la impresión de tarjetas PVC puede salir mucho más barata si el equipo se adquiere usado. Si se revisan las ofertas que ofrecen algunos particulares en internet, los descuentos alcanzan algo más del 50% sobre el precio original, siendo algo menor para equipos en perfecto estado.

Sin lugar a dudas, la falta de regulación de la transacción y el deshacerse de una máquina que ya no es útil impulsan este tipo de transacciones. Después de todo, se trata de dispositivos que se devalúan más con el paso del tiempo, pero que son infrecuentes en tiendas de segunda mano de barrio. Por este motivo, las transacciones en la red suponen un ahorro importante para el comprador, y un buen beneficio para el vendedor.

La principal desventaja es la falta de seguridad

Como se señalaba antes, adquirir impresoras PVC de segunda mano puede traer consigo ahorro, pero también algún desengaño mayúsculo. Ejemplos de ello son impresoras de tarjetas con algún defecto que costará reparar, dar con algún vendedor de tarjetas blancas que solo intenta colocar un renting al cliente despistado y un largo etcétera.

La cuestión se complica todavía más si se tiene en cuenta el hecho de que, como acuerdo entre particulares, cualquier garantía expira de forma automática. El mercado de segunda mano está lleno de productos de bajo coste pero, en el caso de las impresoras PVC, se trata de aparatos que valdrán algunos cientos de euros, incluso si se compran usados. De este modo, la compra de varios equipos en malas condiciones puede suponer un auténtico fiasco para cualquier pequeña y mediana empresa.

¿Cómo saber si la impresora usada vale la pena?

Existen algunos sistemas que pueden ayudar a detectar fraudes, problemas o estafas. Se trata de medidas sencillas pero que, aplicadas, pueden evitar disgustos a cualquier comprador. En primer lugar, intentar que la compra se cierre siempre presencialmente es básico si no hay otro tipo de garantías, ya que permite probar el aparato y verificar su correcto funcionamiento.

Además de esto, comprobar si el dispositivo ha sido abierto o manipulado de alguna forma supone un método magnífico para identificar engaños. Las impresoras de tarjetas incluyen siempre números de serie, referencias sobre el modelo y datos que, con una búsqueda rápida en internet, permiten verificar qué tipo de máquina son. Así, se puede revisar que se adecúe a las necesidades concretas del comprador, o descubrir si se trata de impresoras PVC que suelen dar problemas a largo plazo.

El mercado de segunda mano parece una opción poco recomendable para inexpertos

Dado que la falta de garantías es flagrante, conviene que solo los expertos en este tipo de aparatos se lancen a comprar modelos usados. Esto tiene mucho que ver con lo comentado en el punto anterior, ya que representa la capacidad de esas personas de comprobar que la impresora funciona adecuadamente y no se trata de un fraude. Además, les resultará posible conocer mejor los precios que tienen en el mercado, e identificar posibles costes en reparaciones, evaluando si compensa o no llevarlas a cabo. Este es el aspecto más determinante para saber si interesa, o no, una transacción.

La red, en tanto que cualquiera puede llenarla de anuncios y desaparecer tras la venta, es un entorno peligroso para que compren las personas que adquieren su primera impresora. Los recambios de piezas con defectos no siempre resultan sencillos de conseguir y, además, los vendedores están en su derecho a desentenderse de la transacción una vez el cliente está conforme con lo que compra. Después de todo, se trata de acuerdos entre particulares sin garantías. Por ello, antes de destinar una cantidad elevada de dinero a comprar impresoras PVC de segunda mano, es importante reflexionar sobre la seguridad real que supone llevar a cabo una transacción así.

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